domingo, diciembre 14, 2008

Oscuridad

Los únicos sueños que normalmente recuerdo al despertar son las pesadillas. He tenido dos de ellas casi consecutivas esta última semana. La primera fue impresionante. Era temprano, muy temprano, casi de madrugada, yo estaba en casa de mi madre. El cielo ya había aclarado, aún no salía el sol pero la luz del día iluminaba claramente todas las cosas. Sólo en el interior de las casas permanecía la oscuridad porque la luz aún no era suficientemente intensa para penetrar.

Yo tenía que ir a ver a mi padre, él estaba al otro lado de la ciudad. Los detalles del trayecto no los recuerdo y creo que no fueron parte del sueño. La parte interesante es que cuando llego al lugar veo a mi padre, pero noto que hay algo extraño. Todo el lugar está en penumbras, aquí aún no ha amanecido. En el sueño no me doy cuenta inmediatamente de ello porque no tengo presente que antes de partir ya estaba todo claro.

Así que me pongo a pensar un momento acerca de lo que estaba pasando y evidentemente tengo que mirar al cielo. Entonces veo lo que pasa, está completamente nublado, por eso todo está tan oscuro. Pero entonces, observando más detalladamente noto que no son solamente nubes. Entre ellas hay una especie de fluido muy oscuro, de apariencia brumosa, que no deja ver absolutamente nada detrás de ellas. Ése es el verdadero responsable de tal oscuridad.

En ese momento se puede ver la extensión de la niebla negra que cubre la cidad, a lo lejos puedo ver donde acaba la mancha y ampieza el cielo azul, pero a medida que avanza el día, la mancha crece y lo cubre todo, hasta el punto que ya no se distingue nada más que un cielo negro completamente opaco.

En esto momoento ya todos han notado lo que sucede, la población está agitada pero no hacen nada, sólo se quedan en su casa esperando por lo que siga. Yo y mi padre en cambio nos movemos en el coche hacia fuera de la ciudad. Tomamos una carretera que va rodeando uno de los cerros que delimitan la población y entonces veo que en uno de ellos hay una especie de fumarola d ela que brota un extraño gas que más bien parece un líquido elevándose en forma de una columna muy densa y compacta hasta el cielo, y se une con la masa de bruma negra que cubre ahora todo el horizonte.

La vista es realmente escalofriante, a lo lejos veo entonces que hay más de estas fumarolas como manantiales de tinta negra flotante. Entonces entramos nuevamente a otra parte de la ciudady puedo ver que la gente ya no camina por las calles ni por ningún lado. La oscuridad no es total, a pesar de que arriba ya prácticamente no se puede ver el cielo. Entonces buscamos un lugar donde poder informarnos de lo que sucede. Nos bajamos del coche y caminamos por una calle hasta la puerta de un edificio viejo. Ahí hay alguien que nos espera y nos invita a pasar. Luego ya no recuerdo más del sueño.

1 comentario:

Pancho dijo...

Ay que fuerte!!! >_<.

Y pos solo pasaba adejar saludos