Me gustó mucho la película, de hecho era mi preferida para ganar el Oscar a mejor película, especialmente después de leer la crítica que se le hace de abusar de la animación por computadora.
¿Y porqué debe la tecnología debe servir a la historia? Es perfectamente válido que sea a la inversa, especialmente con una película como Avatar que invirtió mucho en ella. Quizás el cine tradicional ha puesto mucho énfasis en la historia y la actuación, pero eso no significa que deba ser así. Cuando se inventó la tecnología para hacer cine no existía la posibilidad de lograr los efectos que se ven ahora, así que había que ser muy artístico para lograr algo interesante. Ahora su puede elegir ser muy técnico, aunque ello signifique sacrificar algo en el sentido artístico. Avatar lo hizo y quedó excelente, a mí personalmente no me aburrió para nada ya que es precisamente lo que busco en el cine, para oir historias prefiero leer un buen libro. La maravilla del 3D es que permite tener sentido de la profundidad y esto junto con imágenes de alta resolución da la impresión de estar frente a un mundo real, esa es la gran diferencia respecto a lo que se puede ver en un videojuego. Yo creo que el calificativo de mejor película debería ser para aquélla que resulte más impresionante ya sea en la historia, actuación, animación o lo que corresponda y Avatar definitivamente destaca más en la animación que lo que muchas lo hacen en el guión o en la actuación por ejemplo.
lunes, abril 05, 2010
Avatar
miércoles, septiembre 24, 2008
Psicoanálisis, ciencia y pseudociencia
Por: Phillip Johnson
Extracto del cap. 12 de Proceso a Darwin
Editorial Portavoz (Grand Rapids,1995)
Traducción del inglés:
Santiago Escuain
Nota mía:
Sólo me interesó esta parte del libro (copiada de internet) que está basada en el ensayo "Science: Conjetures and Refutations" de Karl Popper. El resto del libro (que no he leído) es un ataque a la teoría de la evolución en favor de la teoría del diseño inteligente, lo cual me parece muy cuestionable.
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Karl Popper provee el indispensable punto de partida para comprender la diferencia entre ciencia y pseudociencia. Popper pasó sus años de formación en la Viena de principios del siglo veinte, donde la vida intelectual estaba dominada por ideologías basadas en la ciencia, como el marxismo y las escuelas psicoanalíticas de Freud y Adler. Éstas eran ampliamente aceptadas como ramas legítimas de la ciencia natural, y atraían un gran cortejo de seguidores de entre los intelectuales, porque parecían tener un poder tan enorme de explicación. La aceptación del marxismo o del psicoanálisis tenía, como observó Popper,
el efecto de una conversión o revelación intelectual, que abría tus ojos a una nueva verdad oculta a los no todavía iniciados. Cuando eran así abiertos tus ojos veías ejemplos confirmadores en todas partes; el mundo estaba lleno de verificaciones de la teoría. Todo lo que sucedía siempre lo confirmaba. Así, su verdad se hacía manifiesta; y los incrédulos eran evidentemente personas que no querían ver la verdad manifiesta; que rehusaban verla, bien porque iba en contra de su interés de clase, o bien debido a sus represiones, que seguían «no analizadas» y que clamaban por ser tratadas. É Un marxista no podía abrir un diario sin encontrar en cada página una evidencia confirmadora de su interpretación de la historia; no sólo en las noticias, sino también en su presentación —que revelaba el prejuicio de clase del diario— y especialmente, claro, en lo que el diario no decía. El análisis freudiano destacaba que sus teorías quedaban constantemente verificadas por sus «observaciones clínicas».
Popper se dio cuenta de que una teoría que parece explicarlo todo en realidad no explica nada. Si los salarios disminuían era porque los capitalistas estaban explotando a los obreros, como Marx predecía que lo harían, y si los sueldos se elevaban era porque los capitalistas estaban intentando salvar un sistema podrido mediante unos sobornos, que era también lo que el marxismo predecía. Un psicoanalista podría explicar por qué un hombre cometería asesinato — o, con la misma facilidad, por qué el mismo hombre sacrificaría su propia vida para salvar la de otro. Pero según Popper, una teoría con una capacidad explicativa genuina hace predicciones arriesgadas, que excluyen la mayor parte de posibles resultados. El éxito en la predicción es impactante sólo hasta donde el fracaso sea una verdadera posibilidad.
Popper quedó impresionado por el contraste entre la metodología de Marx o Freud por una parte, y de Albert Einstein por la otra. Einstein expuso casi temerariamente su Teoría General de la Relatividad a la falsación prediciendo el resultado de un osado experimento. Si el resultado hubiese sido diferente del predicho, la teoría habría quedado desacreditada. En contraste, los freudianos buscaban sólo ejemplos confirmadores, y hacían su teoría tan flexible que todo contaba como confirmación. Marx sí hizo predicciones específicas —acerca de las inevitables crisis del capitalismo, por ejemplo— pero cuando los predichos acontecimientos no se materializaron, sus seguidores respondieron modificando la teoría, de modo que siguiese «explicando» todo lo que sucediese.
Popper emprendió responder no sólo a la cuestión específica de por qué el método científico de Einstein difería de la pseudociencia de Marx y de Freud, sino también a la cuestión más general de qué es «ciencia» y en qué difiere de la filosofía o de la religión. El modelo aceptado, descrito por vez primera por Francis Bacon, concebía la ciencia como un ejercicio de inducción. Se creía que los científicos formulaban teorías para explicar datos preexistentes, y que verificaban sus teorías acumulando evidencias adicionales confirmadoras. Pero los filósofos escépticos —especialmente David Hume— habían puesto en tela de juicio que una serie de observaciones objetivas pudiesen realmente establecer la validez de una ley general. Un suceso puede seguir a otro una y otra vez en nuestra experiencia inevitablemente limitada, pero siempre hay la posibilidad de que adicionales observaciones revelarán excepciones de refuten la norma. No se trataba de una mera posibilidad teórica: los científicos se habían quedado aturdidos al ver el edificio aparentemente invulnerable de la física newtoniana cuando técnicas modernas hicieron posible hacer nuevas clases de observaciones.
La validez de la inducción como base para la ciencia no era sólo filosóficamente insegura, sino que era también inexacta, porque los científicos no trabajan como prescribe el modelo inductivo. En la práctica científica, la teoría normalmente precede al experimento o al proceso de recolección de datos, y no al revés. En palabras de Popper, «la observación es siempre selectiva. Necesita un objeto escogido, una tarea definida, un interés, un punto de vista, un problema». Carentes de teoría, los científicos no sabrían cómo diseñar experimentos, ni dónde buscar los datos importantes.
La inspirada contribución de Popper fue descartar el modelo inductivo y describir la ciencia como comenzando en una conjetura imaginativa o incluso mitológica acerca del mundo. La conjetura puede ser falsa en todo o en parte, pero da un punto de partida para la investigación cuando se enuncia con una claridad suficiente para poder ser sometida a crítica. El progreso no se consigue investigando el mundo en busca de ejemplos confirmadores, que siempre se pueden encontrar, sino buscando la evidencia falsadora que revela la necesidad de una nueva y mejor explicación.
Popper expresó el punto esencial en un maravilloso aforismo: «La perspectiva errónea de la ciencia se descubre por su avidez de ser verdadera.» En algunos casos, esta avidez proviene del orgullo del descubridor, que defiende una teoría con todos los artificios a su disposición porque está en juego su reputación profesional. Para los marxistas y freudianos, su avidez provenía de la sensación de seguridad que habían conseguido al poseer una teoría que parecía dar sentido al mundo. Las personas basan sus carreras y sus vidas personales en teorías así, y se sienten personalmente amenazadas cuando la teoría es atacada. El temor lleva a estas personas a aceptar acríticamente cualquier artificio que preserve a la teoría de la falsación.
Popper propuso el criterio de la falsación como ensayo para distinguir la ciencia de otras actividades intelectuales, entre las que incluyó la pseudociencia y la metafísica. Estos términos han causado alguna confusión, porque en lenguaje ordinario identificamos «ciencia» como el estudio de un tipo determinado de materia, como la física o la biología, en contraste con (digamos) la historia o la literatura. La lógica de Popper implica que la posición científica de una teoría depende menos de su campo de estudio que de la actitud de sus seguidores hacia la crítica. Un físico o un biólogo pueden ser dogmáticos o evasivos, mientras que un historiador o un crítico literario pueden expresar las implicaciones de una tesis de una manera tan llana que se invita la presentación de ejemplos refutadores. La metodología científica existe allá donde las teorías son sujetas a una prueba empírica rigurosa, y está ausente allí donde la práctica es proteger una teoría en lugar de someterla a ensayo. ...
Referencias
El ensayo de Popper, «Science: Conjetures and Refutations», de la colección Conjectures and Refutations (1963), es la fuente principal para este capítulo. El librito de Bryan Magee, Popper (1973), da un lúcido sumario de la filosofía de Popper para el gran público.
miércoles, septiembre 17, 2008
El objetivo del hombre
Ya voy entendiendo cuál es el objeto de la existencia de los individuos. Somos como las hormigas, ninguno es realmente importante por sí mismo, pero sí lo es como constituyente de la sociedad. La sociedad, a diferencia del individuo si es perdurable, dado que su existencia no está limitada a priori.
Así cada individio tiene como único objetivo contribuir al funcionamiento de la sociedad en el periodo en el que le tocó vivir. Pero al mismo tiempo ningún individuo quiere ser una simple herramienta de la sociedad, sino más bien quiere llegar a ser importante dentro del juego. Entonces resulta que no todos los esfuerzos se dirigen a conseguir el progreso intelectual de la humanidad, sino también a satisfacer las necesidades de reconocimiento del hombre como individuo.
Para mantener una gran sociedad en funcionamiento es necesario que gran parte de la población se dedique a dirigir y mantener a la misma sociedad, de hecho la mayor parte de la población se dedica a estas tareas. El resto se ocupa de hacer avanzar a la humanidad: conocer todo lo que pueda ser conocido, crear todo lo que pueda ser creado y buscar todo lo que pueda ser buscado.
El objetivo de esta búsqueda constante es comprender algún día la razón fundamental de la existencia del hombre, lo cual a mi modo de pensar sólo se conseguirá cuando se pueda entender qué es realmente la consciencia, cuando se pueda manipular y mantener indefinidamente viva, sin temer ni siquiera a la muerte. Quizás ese momento también marque el fin del individuo, me imagino que en un estado así todos los individuos se comunicarían perfectamente sin límite y sin necesidad de hablar, confundiéndose en uno solo.
Falta ver si el hombre es lo suficientemente hábil para alcanzar un estado así, o si se destruirá antes a sí mismo, o si llegará algún momento en que ya no sea posible más progreso. Quizás ello también dependa del sistema que use la sociedad para autocontrolarse, de los gobiernos, de los sistemas económicos y de la ética vigente. En particular el capitalismo no me parece tan malo, pues tiene la virtud de hacer avanzar rápidamente la técnica y el conocimiento humano.
Sin embargo cabe preguntarse por qué sería deseable que la humanidad avance rápidamente. Es indiscutible que debe avanzar si se quiere cambiar la situación en donde los individuos son sólo actores contingentes. ¿Pero que tan rápido debe avanzar? Quizás si lo hace muy rápidamente se deban sacrificar a los actores actuales para salvar lo antes posible a los futuros, pero ¿es realmente esa una forma adecuada de proceder?
En todo caso la sociedad evoluciona sin importarle mucho los individuos, a excepción de los más poderosos, las tendencias siguen muchos intereses, a veces contrarios al progreso, que en repetidas ocasiones ya han provocado el estancamiento de la humanidad e incluso el retroceso de culturas enteras. Afortunada o desafortunadamente la globalización hace a la sociedad cada vez más pesada, y más difícil de detener o cambiar de dirección. Y por ahora parece que avanza, a pesar de todo.
martes, mayo 20, 2008
El verdadero valor del dinero
Hay mucho detrás de un simple billete. El dinero representa el valor de los bienes y servicios de una nación. Pero estos bienes no siempre son benéficos para la humanidad, muchos de ellos de hecho atentan directamente contra el hombre. Puedes ver más billetes aquí.
jueves, abril 24, 2008
El cáñamo y el hombre

Es increíble como una planta que en alguna época fue tan útil para el hombre, ahora sea considerada como un mal peligroso que hay que combatir. Hasta hace poco se utilizó como fibra textil, y como materia prima para fabricar papel. Ahora no se puede cultivar en casi ninguna parte (a excepción de ciertos países donde existe una regulación estricta para su cultivo) a pesar de que las variedades industriales de cáñamo no contienen THC en cantidad suficiente para utilizarse como droga. Este es un artículo que encontré sobre el cáñamo y su relación con el hombre a lo largo de la historia:
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Demócrito[1] (460-370 a.c.) menciona que se la bebía mezclada con vino y mirra, Dioscórides[2] (90 d.c. ) la describe contra los dolores de oídos, y Galeno[3] indicó en dos de sus libros que las semillas de Cannabis Sativa eran de digestión pesada. Que la reina Victoria consumía grandes cantidades para combatir sus jaquecas, que el rey David la utilizaba con mucha frecuencia, o que en la Palestina de la época de Cristo era común quemar cáñamo para consumo particular o para menguar dolores. Son cosas que de alguna manera han sido omitidas de nuestra memoria histórica, lo cierto es que la marihuana se ha consumido desde tiempos milenarios, ya sea como hierba medicinal o por placer.
La relación del hombre con el Cannabis se remonta a los orígenes de la agricultura, unos 10 mil años atrás. No hay una precisión exacta para saber cuales fueron sus primeros usos, sin embargo, según Albert Hofmann[4], la utilidad que ofrecían las fibras de cáñamo fueron aprovechadas en cuerdas e hilados. Se ha descrito su uso por Asirios y por Persas, pero más concretamente aun “The Religious and Medicinal uses of Cannabis in China, India and Tibet” menciona su uso desde China hasta la India, siendo incluido en los himnos verdes escritos entre los años 1500 y 1200 ac., relacionándolo con el dios Shiva[5]. Plinio[6], cerca de la era cristiana, describió su uso analgésico para los dolores en las articulaciones.
Entender el tipo de relación que a través de la historia tuvo el hombre con la Canabbis Sativa, no es más complejo que entender el tipo de relación que desarrolla el hombre con una hierba llena de propiedades de todo tipo, parte de la naturaleza, naciente de la tierra y por tanto parte de un complejo sistema natural del cual el hombre se sentía también parte, y con el cual explicaba el mundo, encontraba las respuestas a sus problemas y a sus preguntas y a la larga determinaba su comportamiento y desarrollo. Sin embargo, para entender el sentido real de la Marihuana y su actual lugar en la sociedad, la operación se complejiza y el orden se invierte, pues la relación está determinada ahora por el comportamiento humano. A través de los años hemos estado bajo un proceso de construcción mental que hoy es parte intrínseca de nuestra sociedad, es parte de nuestra sicología. Se logró instalar, sin mayor fundamento, la idea fuerza de que el Cannabis es miembro de un grupo de sustancias nocivas y malignas, a las cuales es necesario combatir.
El origen de la prohibición ni siquiera tiene que ver con los efectos o con la hierba en si. La raíz de las políticas actuales tiene que ver con la búsqueda de una herramienta política, con fines raciales, demográficos e ideológicos. El flujo migratorio México-Estados Unidos siempre ha existido, siempre ha sido fuerte, y siempre ha causado rechazo en una parte importante de los ciudadanos norteamericanos, cosa muy ocurrente en la dinámica migratoria periferia- centro o país subdesarrollado- país desarrollado. Los inmigrantes, más aun si son indocumentados, son vistos como elementos extraños, ajenos, invasores por los residentes locales, y pasan a ser objeto de situaciones hostiles, escarnios públicos y también políticas estrictas. En este caso particular incluso la geografía le juega una mala pasada a estos inmigrantes, pues la zona limítrofe y puerta de entrada es el sur de Estados Unidos (Sur conservador, Sur Confederado, Sur del Ku Kux Klan, base de apoyo republicana desde siempre, etc). El uso medicinal del Cannabis en Estados Unidos lo introdujeron los ingleses, su consumo general fue traído básicamente desde Europa. Sin embargo, la masificación y popularización del consumo de esta hierba la hacen precisamente grupos mexicanos y centroamericanos de inmigrantes. La consigna del ciudadano medio en el sur de Estados Unidos, que grafica en cierta medida el clima que se vivía, era: “los mexicanos violan a las mujeres, son sucios y fuman marihuana”. Alrededor del 1900, las autoridades definitivamente prohíben la marihuana, constituyendo en delito su uso, cultivo y consumo. Su idea dio frutos, pues con esta ley en la mano tenían una herramienta legal y sólida para apresar mexicanos y devolverlos a su país. Con el tiempo la prohibición se fue masificando, fue ratificándose y perdiendo el contexto y sentido original. Ya nadie preguntaba de donde venía, fue una de las tantas materias que Estados Unidos introdujo en otros países.
Lo que trato de decir, es que se ha construido históricamente una “verdad” en torno al Cannabis. Se le dio un rol histórico que en realidad no tiene y se le quitó el propio. A lo largo del tiempo se moldeó una estructura mental colectiva, que rechaza casi por inercia el Cannabis, que lo demonizó. Se logró que la prohibición se constituyera en un elemento propio de la ciudadanía. Que aquel sujeto que aspira a ser un elemento positivo dentro de su entorno, presente una negación automática, un rechazo manifiesto hacia la marihuana. Transformando ese rechazo en un cúmulo de valores. Todo esto se ha enraizado y profundizado, siendo parte de nuestra sicología como sociedad. Una herramienta para aquello es el discurso social contemporáneo basado en la lógica del terror, de la delincuencia y de la enfermedad. Pero esa estructura mental ha sido moldeada, fue creada, no ha existido siempre. Al contrario de ello, el Cannabis, y otras sustancias como el peyote, el opio, la ayahuasca, han acompañado al ser humano desde que el primer hombre pisó la tierra, como lo que realmente son: hierbas y plantas con usos múltiples.
En nuestros días
En el sentido de lo anterior existen varios elementos concretos y plausibles en nuestra cotidianeidad. En primer lugar, JAMÁS SE HA HECHO UN ESTUDIO CIENTÍFICO SERIO PARA COMPROBAR SUS EFECTOS NEGATIVOS INMEDIATOS. En Chile, por ejemplo, la ley 20.000 no hace distinción entre marihuana y otras drogas, siendo evidente las diferencias entre ellas. Las medidas son planas y carentes de profundidad, basadas en dobles discursos, en que por un lado se privilegia y fomenta una industria del ocio, del consumo, donde Valparaíso, por ejemplo, se sustenta económicamente en gran parte por el aporte en concepto de impuestos, y el mismo consumo, en ésta industria del entretenimiento, teniendo incluso centros neurálgicos donde cada fin de semana hay prácticamente una competencia por quién consume más alcohol. Y al mismo tiempo, por el otro lado, se prohíben una serie de sustancias supuestamente nocivas y dañinas mental y físicamente. No obstante que todos sabemos que el tabaco y el alcohol son sustancias tan adictivas como la marihuana, que pueden provocar el mismo nivel de dependencia e incluso un daño físico mayor, más todavía en la medida que se mezclan con otros componentes como alquitrán o nicotina.
Más globalmente, se ha construido toda una política nacional e internacional en torno al tema drogas a lo largo de los años a partir de un discurso que se centra en la sustancia y no en la persona. La cobertura mediática y los dineros que se invierten en Latinoamérica, más particularmente en un país como Chile, donde los consumidores de drogas, de cualquier tipo, sumándolos a todos, llegarían apenas a unos 200.000, y aunque fueran 500.000, en un país con 3 millones de pobres, son tremendamente desproporcionados a nuestras necesidades sociales. Instalando a las drogas como el padre de todos los males, asociando a la marihuana con delincuencia y desocupación. Justificando la prohibición, una prohibición que ni siquiera tienen muy claro de donde viene, pero de paso estimulando tremendamente el narcotráfico, activando una ecuación económica que no es precisamente de las más difíciles; a) cuando existe demanda por un determinado producto y se le prohíbe legalmente, siempre va a existir un sujeto que se va a organizar para hacer la oferta. b) Al existir una demanda constante, y una oferta disminuida, ilegal y sin regulación: suben los precios y baja la calidad. Un ejemplo concreto de lo primero, es que nunca se traficó tanto alcohol en Estados Unidos como en tiempos de la “Ley Seca”, donde surgieron las mafias del alcohol y del juego (con Al Cappone incluido, o con Homero como “Varón de la Cerveza”). Un ejemplo concreto, y una certeza además, de lo segundo, es que hoy la calidad de sustancias que consumen las personas la regulan los traficantes (así de responsables son nuestras autoridades). Si la marihuana no estuviese prohibida, podrían cultivarla quienes la consumen regulando ellos mismos su calidad (o incluso, si se ordenara el tema, podría ser regulada por instancias gubernamentales y judiciales) haciendo prácticamente desaparecer el trafico de “paraguaya” y marihuana mezclada con sustancias nocivas.
Podemos decir varias cosas con respecto a lo que sucede hoy en día en la sociedad, ofrecemos aquí solo tres de las que estamos seguros. Primero, la gran diferencia entre el Cannabis, el alcohol y los cigarros, la hace la facilidad para cultivarla y los impuestos. Es decir, si hubiera una forma de cobrar impuestos sobre el Cannabis, este sería legal. Si “Chile-Tabacos” tuviera la patente y pudiera vender los cigarros de Marihuana hechos, ya la habrían legalizado. Su problema es que es muy difícil empadronar la marihuana pues ésta es fácil de cultivar. Segundo, que la madre del narcotráfico es la prohibición, nadie se hace responsable por algo que está prohibido. Y tercero, la diferencia la hace quién la consume y cómo la consume. El gran problema es que la política de drogas está construida basándose en la sustancia y no en la persona, grave error, pues la sustancia no tiene alma, no decide. Es como una pistola, que está encima de un mueble sin hacer absolutamente nada, que no es ni buena ni mala, si yo la ocupo para matar a un niño, soy un criminal, si la ocupo para defenderme de un asalto, es cuestionable, y si la ocupo para defender la vida de otras personas soy un héroe. La droga no mata, la ignorancia sí, y esa es la clave.
[1] Filósofo griego, perteneciente a un conjunto de filósofos y escuelas de pensamiento anteriores a Sócrates, denominados “presocráticos”, y preocupados por temas referidos a la Phycis (fisis, o naturaleza).
[2] Médico, botánico y farmacólogo de la antigua Grecia. Autor de “De Materia Medica” uno de los principales manuales de farmacopea en la Edad Media y el Renacimiento.
[3] Galeno de Pergamo, médico griego.
[4] Químico e intelectual original de Suiza. Miembro, entre otras organizaciones, del Comité del Premio Nobel y de la Academia Mundial de Ciencias.
[5] Junto a Brahma y a Vishnú forma parte de la Tri –Murti, la Trinidad Hindú. En el Sivaísmo es la deidad principal, siendo Brama y Vishnu dioses menores.
[6] Plinio el viejo. Científico, naturalista, escritos, militar romano.